5 artículos para reflexionar… (Vocación, carrera y universidad)

La importancia de saber qué carrera elegimos

tomado de: http://www.estudiante.org/la-importancia-de-saber-que-carrera-elegimos

Escrito por Sol / 17 de noviembre de 2008

Las charlas para ingresantes son fundamentales para los estudiantes que están por comenzar la carrera e incluso para quienes tienen dudas acerca del contenido específico de la misma. Usualmente organizadas al comienzo y al final del ciclo lectivo, ofrecen la mirada de aquellos que han transitado los espacios que los ingresantes están por comenzar a recorrer.

No es nada fácil elegir a qué nos vamos a dedicar el resto de nuestra vida

Muy a menudo, la elección de la carrera se hace sobre la expectativa del estudiante sobre la misma y sobre los conocimientos que de ella están en el imaginario social. Sin embargo, es importante conocer en profundidad cuestiones como la grilla –pensum- y las correlatividades a la hora de comenzar una carrera. Las charlas informativas para ingresantes pueden ser una herramienta muy interesante para los nuevos estudiantes que podrán tener una perspectiva más amplia de cómo será su vida académica en los años siguientes

La voz de la experiencia

Es posible que quienes expongan las vicisitudes de la carrera sean parte de alguno de los tres claustros: alumnos, graduados y profesores. Los docentes serán los más indicados para hablar de sus cátedras, así como de las expectativas que ellos tienen para con el alumnado, métodos de evaluación y requisitos. Los graduados podrán abordar una visión totalizadora de alguien que ya ha recorrido el camino que otros están a punto de comenzar. Por otro lado, también serán los miembros de este claustro los que podrán exponer de que manera han realizado la articulación, no siempre sencilla, con el mundo laboral, ya que esta es una de las grades preocupaciones a la hora de elegir una carrera.

Por último, en algunas charlas participan estudiantes avanzados de la carrera. El aporte de los mismos es igualmente interesante ya que viven la actualidad más plena y activa de la carrera desde el lugar de alumno.

La forma del recorrido

Cuando un estudiante comienza a averiguar datos y cuestiones referidas a la universidad hay una palabra que surge casi de inmediato: correlatividades. Dependiendo del plan de estudios será necesario tener aprobadas algunas para abordar otras. Ahora bien, también existen otras posibilidades: la grilla abierta y la ausencia de correlatividades. Es decir, que hay carreras en las que se permite cursar la mayoría de las materias en cualquier orden o asistir a cursos de otras carreras (de la misma facultad u otra de la misma universidad).

En el armado del propio recorrido es necesario decidir entre diferentes opciones. Es fundamental para este tipo de carreras la charla para ingresantes dado que aunque no haya correlatividades exigidas muchas veces es preferible o recomendable hacer una antes que otra. Sucede a menudo que estudiantes se anotan en materias que, luego se enteran, son para estudiantes más avanzados.

Es por todo esto, vinculado fundamentalmente con la contención del estudiante, que es importante la orientación antes de anotarse y previa a la organización de la carrera. Las charlas para ingresantes le ofrecerán mayor seguridad y conocimiento sobre la elección que han hecho o están por hacer.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Qué dice el artículo?
  2. Aspectos a favor y en contra del planteamiento
  3. Si ud. tiene preguntas, puede escribirlas en contacto y próximamente le responderemos.

Carreras de familia

Tomado de: http://www.estudiante.org/carreras-de-familia/

Escrito por Sol / 14 de julio de 2009

Elegir la misma carrera que otros miembros de la familia no tiene por qué ser necesariamente bueno, ni por qué ser necesariamente malo. Lo importante es saber que la decisión es tomada por el estudiante, más allá de que el interés pueda haber surgido en el interior del hogar. En este artículo nos dedicamos a pensar en este tipo de cuestiones.

Elegir la misma carrera no es ni bueno ni malo

Elegir qué carrera queremos estudiar definitivamente no es una tarea sencilla. Miles de dudas y opciones comienzan a aparecer al finalizar el ciclo lectivo previo a la universidad. Muchas son las formas de enterarse qué carreras existen, que facultades y que universidades.

Hay cursos que se dedican a orientar al estudiante, departamentos de carreras que se encargan de explicar contenidos, incumbencias y salida laboral de cada una de ellas y demás instancias que ofrecen información al estudiante. Sin embargo hay una variante que puede llegar a ser fundamental en este proceso de selección: la familia.

Herencia universitaria

Suele suceder que encontramos familias donde una buena cantidad de miembros se dedican a la misma carrera.
Esta costumbre se encuentra muy frecuentemente relacionada con las carreras más clásicas como medicina o derecho, aunque no es totalmente determinante. Muchos son los hijos que deciden seguir la misma carrera que sus padres, sus tíos o sus hermanos y esto, en sí mismo, no tiene por qué estar mal o bien. Es simplemente una variante más en todas las que influyen en la selección de una profesión.

Es por ello que es necesario hacer un hincapié fundamental en que realmente sea así, una variante más, que no hay por qué subestimar pero que tampoco debe ser lo más determinante.

Un rumbo conocido

Al seguir la misma carrera que otro miembro de la familia pareciera que hay un camino algo más allanado, sin embargo no es tan así. Cada miembro hace su recorrido indefectiblemente de manera individual. Sí es cierto que lo que puede suceder es que la contención o la ayuda que pueda surgir desde dentro de la familia puede que sea mucho más fuerte ya que ante algún tema dificultoso quienes hayan atravesado esa instancia podrán ser de gran ayuda en este sentido.

Sin embargo, no hay que perder de vista que lo más importante que puede brindar un contexto familiar, es justamente eso, un contexto de apoyo y contención, mucho más allá del contenido.

El rumbo propio

Es verdad que crecer en una casa donde hay uno o más miembros de una profesión puede acercarnos a un interés especial por dicha materia, y esto no es nada malo. Lo importante, para cada uno, es saber que estamos armando un rumbo propio, que si bien puede ser similar, parecido o compartido con la familia, es nuestro en lo más particular, estando seguros de que lo hemos elegido por convicción y no por asociación.

¿Cómo compatibilizar trabajo, estudio y vida personal?

¿Universidad = Sufrimiento?: Manual de Instrucciones

Tomado de: http://opinionsur.org.ar/joven/Como-compatibilizar-trabajo

diciembre de 2008, por Ariel Janover

Quienes ya lo pasaron -o nunca- no lo entienden. Estudiar, trabajar y vivir son acciones difíciles de compatibilizar. En esta nota se cuentan algunos tips para lograr lo imposible: que el día tenga más de 24 horas

Existen dos formas básicas de sufrir la Universidad y, en el peor de los casos, éstas se combinan:

1. No puedo avanzar en la carrera, no puedo aprobar las materias. 2. Puedo aprobar, pero para eso dejo de vivir:

Duermo cinco horas por día, trabajo ocho y además intento estudiar; la cabeza me estalla constantemente. Salgo los fines de semana o apruebo los exámenes, las dos cosas no pueden coexistir. Cuando estoy con mi novia o con mis amigos, estoy pensando en todo lo que debería estar haciendo, y no logro disfrutar del momento. Ni siquiera puedo sentarme a [inserte usted su propio hobbie] porque creo que debería estar estudiando y la paso mal.

Si te sentís identificado con alguna de estas situaciones y pensás que ya forman parte de tu cotidianeidad, tenés un problema. Pero por suerte existe una solución. Veamos algunas ideas para resolverlo: subamos a la terraza.

Planta alta

Imaginemos que tu vida es una terraza con plantas. ¿Tenés la imagen? Vos, en el medio de una terraza con una regadera llena de agua, rodeado de macetas con plantas de distintos tamaños. El agua que hay en la regadera es una mezcla de tu energía, concentración y tiempo disponibles. Las plantas son las distintas áreas que conforman tu vida: amistades, universidad, trabajo, diversión, crecimiento personal, etc.

Seguramente a todos nos encantaría tener suficiente agua para regar todas las plantas, pero en general esto no ocurre. Entonces se nos presentan algunas opciones: disminuir el número de plantas, aumentar la cantidad de agua, o simplemente reducirla (¡de alguna forma increíble!).

En el ejemplo parece muy sencillo ¿no? Veamos cómo aplicar cada una de estas opciones en la vida diaria.

Tener novia, aprobar una materia, desarrollar un proyecto, tener un grupo de amigos: todas nuestras plantas conforman aspectos distintos, cada uno con tiempos, requerimientos y dinámicas diferentes.

Pero a su vez, tienen algo en común. Si les damos menos de lo mínimo que necesitan, si no les dedicamos tiempo, energía y concentración suficiente, empezarán los problemas. ¿Cómo hacemos entonces para rendir y disfrutar? ¿Cómo generamos el superávit de energía que caracteriza a esos momentos en los que nos sentimos vivos? Veamos las alternativas.

Disminuir la cantidad de plantas

Dicho popular: el que mucho abarca poco aprieta. En principio (ya veremos más adelante) tenemos una cantidad de energía, concentración y tiempo determinada. Y uno de los factores más comunes en los casos de sufrimiento universitario consiste en comprometernos sistemáticamente con otros y con nosotros mismos a regar más plantas de las que podemos mantener vivas. Entonces para contar con energía suficiente en cada ámbito es imprescindible que aprendamos a eliminar lo innecesario, en otras palabras, lo importante es que sepamospriorizar.

Se han escrito cientos de libros sobre cómo priorizar, desde la aplicación de complicados sistemas hasta el uso de conceptos orientales.

Yo creo que priorizar se basa en una sola cosa: ser sincero con uno mismo. ¿Qué cosas que ocupan tu día son verdaderamente vitales para vos? Contestar esta pregunta es difícil y requiere sinceridad en cada acto: ¿Por qué estoy haciendo esto?

Responder implica honestidad y valentía para actuar en consecuencia: cortar una relación que existe por inercia, abandonar una carrera que no nos gusta, dejar de lado la idea de tener que meter todas las materias … son actos que generan incomodidad, pero que permiten que nuestra vida sea como nosotros queremos y no como el resto desea que sea.

Por eso te aconsejo que apliques esto de forma honesta durante un mes y vas a ver como el agua en la regadera empieza a sobrar. Sólo tenemos una vida, usémosla para las cosas que nos importan de verdad.

Aumentar la cantidad de agua

¿Cómo podemos mejorar la energía que tenemos disponible para hacer cosas? En esto tanto la alimentación como el sueño son fundamentales. No es el objetivo de este artículo profundizar en estos ítems como tampoco existen fórmulas universales. Pero es útil pensar si la forma en la que estás llevando esos aspectos de tu vida pueden mejorar. Por ejemplo, estudiar después de comer mucho resulta bastante absurdo porque toda la sangre de tu cuerpo va a estar trabajando en el proceso de digestión, y por ende, tu cerebro va a quedar en segundo plano. El sueño y la alimentación requieren un rato de investigación, prueba y error, para aumentar nuestra capacidad.

Un factor que los alumnos universitarios suelen olvidar pasados los primeros cuatrimestres es el entusiasmo. Cualquier tarea se hace de forma más rápida, placentera y efectiva si se hace con entusiasmo. ¿Qué es lo que te gusta de tu carrera? ¿Por qué la elegiste? Es muy útil volver a pensar estas cosas, hacer resurgir la emoción original; el entusiasmo puede llevarte a un rendimiento sin límites.

¿Menos agua?

Esto es lo que comúnmente se llama rendimiento: consiste en lograr más resultados con menos energía y tiempo.

Existen técnicas basadas en la forma en la que trabaja el cerebro humano, que permiten producir más con menos horas de estudio.

Estas estrategias son objeto de estudio del autor de este artículo en el blog Estudio Vivo. Aquí algunas ideas.

Estudiar en lapsos cortos: Está comprobado que si tenés tres horas disponibles para estudiar, conviene parar cada media hora. Puede ser menos o más; lo que importa es que te desconectes de lo que sea que estás estudiando y vuelvas al rato. Funciona y mucho.

Salí, juga, divertite, viví: Hacer cosas con una dinámica diferente a la de estudiar le permite a tu cerebro procesar cosas de forma inconsciente y solucionar problemas más rápido. ¿Recordás alguna vez no haber podido resolver algo, quemarte la cabeza hasta el punto de odiar el problema y salir entonces a caminar, correr, nadar o ducharte y de pronto encontrar la respuesta?

Sacále la ficha al docente: Cuanto más aprendas a darte cuenta si un docente tiene ganas de enseñar o no, más rápido vas a poder armar la estrategia para aprobar. Preguntar ahorra tiempo de búsquedas inútiles. Sacáte las dudas con el docente en vez de quemarte la cabeza en tu casa por vergüenza.

En vez de estudiar, aprendé: Parece un simple juego de palabras, pero es el consejo más importante que te puedo dar. Aprendé a disfrutarlo y vas a lograr un rendimiento más allá de lo que creés posible. Casi no vas a tener que estudiar.

Estas son algunas técnicas para utilizar menos agua para regar la misma cantidad de plantas. Te invito a ver algunos tips más en el post del blog “10 ideas para mejorar tu rendimiento en el estudio”.

Para terminar, me gustaría recordar que los tres puntos que menciono en este artículo están interrelacionados; es decir que al mejorar uno de los aspectos, se vuelve más fácil hacerlo con los otros y ¡viceversa!

Si decido dejar una materia para bajar un cambio, tengo más tiempo para pensar si el trabajo que estoy haciendo es correcto para este momento de mi vida, o no. Pero si no consigo resolver un problema personal y tampoco me tomo el tiempo para hacerlo, probablemente me cueste mucho más rendir en los estudios.

Cuando la carrera la eligen los padres


Tomado de: http://www.estudiante.org/cuando-la-carrera-la-eligen-los-padres/

Escrito por Mariana Del Rosal / 12 de mayo de 2009

Aún buscando el bien de sus hijos, muchos padres interfieren en la elección de carrera de los jóvenes. Esto puede ser perjudicial para aquellos estudiantes que ven diferencias entre lo que la familia pretende de ellos y su verdadera vocación.

Al terminar la escuela media, los jóvenes tienen en sus manos una enorme responsabilidad: la de elegir una carrera que los represente, algo que les interese y a lo que puedan dedicarse laboralmente, tal vez durante toda su vida.

Sin embargo, esta decisión casi nunca está cien por ciento en manos de los propios estudiantes: la familia –especialmente los padres y las madres- muchas veces tiene un poder de influencia considerable. Cuando la opinión familiar se contradice con los propios deseos y la vocación del joven, surgen problemas, enfrentamientos y disputas.

Todo queda en familia

¿Por qué los padres intervienen en algo que debería ser decisión del hijo? Como siempre, pensando en su propio bien, más allá de que puedan estar equivocados. Por ejemplo, es muy común que ciertas familias sigan una carrera tradicional –abuelo abogado, padre abogado, es natural que impulsen al hijo a seguir a su vez abogacía.

El contar con un apellido prestigioso en determinado campo puede servirle al joven para llegar alto en su carrera. De alguna manera, el pretender que siga los pasos de sus mayores es como legarle un negocio familiar, con toda la experiencia acumulada por generaciones.

Sin embargo, puede ocurrir que el joven no sienta deseos de seguir los pasos de su padre o de su madre en determinado campo. En ese caso, los padres deberían respetar su deseo, aún cuando consideren que su hijo está desaprovechando una gran oportunidad.

Malas experiencias, buenas experiencias

Tanto el triunfo como el fracaso previos de un padre en cierta carrera, puede influirlo en que intente guiar la vocación de su hijo. Por ejemplo, si una madre sufrió porque de joven no pudo estudiar música por tener que trabajar, es posible que impulse a sus hijos a cumplir el sueño que ella no pudo vivir… aunque tal vez ése no sea el sueño de sus hijos.

Por el contrario, un padre al cual lo obligaron a seguir una carrera que no le trajo satisfacciones, es posible que deje a su hijo en libertad para seguir algo que le guste.

Buscar el propio camino

Como estudiantes, no debemos desoír la voz de la experiencia que nuestros padres pueden transmitirnos. Sin embargo, existe una diferencia entre escuchar sus consejos y dejar que ellos decidan por nosotros. Es fundamental que comprendan, con cariño y paciencia, que la carrera es una elección muy personal que determina en gran parte nuestro futuro. Y que nadie está más calificado para elegirla que nosotros mismos.

Las carreras profesionales con más futuro

Tomado de: http://www.buenos-padres.com/2010/04/20/las-carreras-del-futuro/

Apr 20th 01:12 AM Por: Carlos Uriegas

En las épocas de nuestros abuelos en toda familia que se respetara debía de haber un militar, un sacerdote o un abogado. En los tiempos de nuestros padres abundaban los ingenieros, los médicos y los economistas. A nosotros nos tocó ver el nacimiento de las ciencias de la comunicación y a los ingenieros en sistemas. Pero ¿qué les depara a nuestros hijos? ¿Cuáles son las carreras del futuro?

Las carreras profesionales mejor pagadas y con mayor proyección van de la mano de la tecnología. El desarrollo humano ha pasado a un segundo plano ante la tendencia a facilitarnos la vida, por eso el auge de profesiones como:
La investigación en biotecnología, que se dedica al desarrollo de aplicaciones farmacológicas específicas, será la encargada de mantenerse a la vanguardia en el seguimiento y registro de nuestra “biología evolutiva”, la “ciencia del verdadero futuro”.

La telemática y la cibernética comienzan a afianzarse como la base de la infraestructura, para procesar información multimedia, creando sistemas complejos virtuales, de control y comunicación.

El cambio climático y la conciencia ecológica han abierto la puerta a las ciencias ambientales y a la geomántica a fin de establecer alternativas de investigación médica y biológica especializada para atender los efectos que han sido causados por el abuso del medio ambiente.

En cuanto al cuidado de la salud, la tendencia apunta hacia las especialidades en medicina genómica, el amplio espectro de la medicina genómica cubre a las enfermedades generadoras de discapacidad humana y a un gran número de los defectos del nacimiento.

La logística internacional es una carrera que surge ante la globalización económica y sus afectaciones en la interrelación entre las estrategias competitivas de bajos costos y se ha introducido como un nuevo elemento en los estudios de dirección estratégica.

La mecatrónica será la responsable de automatizar los procesos industriales para hacer nuestras actividades más sencillas.

Entre las carreras menos exploradas, pero con el rango más alto de desarrollo, se encuentran la nanotecnología y la ingeniería molecular, que se encargan del desciframiento del genoma humano, analizando su diseño y arquitectura para establecer mapas precisos de la composición molecular.

Al final de cuentas son los hijos los que decidirán qué carrera estudiarán, pero siempre es bueno conocer las necesidades del mercado laboral y aconsejarlos antes de tomar una decisión que marcará el futuro de sus vidas.
Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Qué dice el artículo?
  2. Aspectos a favor y en contra del planteamiento
  3. Si ud. tiene preguntas, puede escribirlas en contacto y próximamente le responderemos.