ETAPAS DEL DUELO

por Matías Murtagh Fioravanti

Aplicado a cualquier tipo de pérdida

Gran parte del texto está tomado del libro Codependencia de Melody Beattie, quien a su vez cita de algunos libros de Elizabeth Kübler Ross, que describe originalmente estas etapas. Además es interesante saber que hay otros autores que las han citado para otros temas, como por ejemplo el Psiquiatra norteamericano Scott Peck, quien manifiesta que “lo más fascinante es que se atraviesan las mismas etapas cada vez que damos cualquier paso significativo en nuestro crecimiento psicológico o espiritual.” (Peck, 1995, p.68)

A considerar: No son pasos, sino que son etapas que no se dan secuencial, ni cronológicamente en el tiempo. El proceso entero puede tener lugar en treinta segundos si se trata de una pérdida menor y puede durar años o la vida entera cuando la pérdida es significativa.

Etapa de Negación: «Me siento bien”. «Esto no me puede estar pasando, no a mí. «La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Es un estado de shock, aturdimiento, pánico y de una negativa general a aceptar o reconocer la realidad, hay ansiedad y miedo. Tiene que ver con rehusarse a creer en la realidad, evitarla mentalmente (durmiendo, teniendo conductas compulsivas, manteniéndonos ocupados/as.) No es mentir, sino impedirte saber qué es la realidad. Es un proceso inconsciente, es decir, que cerramos nuestra conciencia a temas que es muy perturbador saber. (Beattie, 1992, p. 63)

Furia o ira, personaje de la película Intensamente.
Imagen tomada de: https://www.mindicsalud.com/blog/la-ira-como-convertirla-en-una-emocion-constructiva

Etapa de Ira o Enojo: Puede surgir el: «¿Por qué a mí? ¡No es justo!». «¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?». Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Puede parecer razonable o irracional. Generalmente se busca culpar por nuestra pérdida a: nosotros mismos, nuestro ser superior o cualquiera que esté a nuestro alrededor. Es importante buscar ayuda profesional. (Beattie, 1992, p. 64)

Etapa de Negociación o Regateo: «Déjame vivir para ver a mis hijos graduarse”. «Haré cualquier cosa por un par de años más». La tercer etapa involucra la esperanza de que el individuo puede de alguna forma posponer, prevenir o retrasar el dolor. Si hacemos esto y esto o si el otro/a hace esto o aquello. En ocasiones nuestros regateos son absurdos: «Solía pensar que si tan sólo mantenía más limpia la casa, mi esposo no bebería más.» recuerda la esposa de un alcohólico. (Beattie, 1992, p. 64) ETAPAS DEL DUELO – Aplicado a cualquier tipo de pérdida

Imagen del video del Perro Negro de la OMS sobre la depresión.
Imagen tomada de: https://www.cruzroja.tv/video/9955/yo-tenia-un-perro-negro-su-nombre-es-depresion

Etapa de Depresión (dolor): «Estoy tan triste, ¿Porqué hacer algo?» Cuando vemos que nuestro regateo no ha funcionado, cuando decidimos reconocer lo que la vida nos ha dado o nos ha quitado, nos entristecemos, a veces nos deprimimos terriblemente. Esto es lo que habíamos tratado de evitar a toda costa. Este es el tiempo de llorar, y eso duele. Comienza cuando humildemente (la palabra humildad tiene que ver con la verdad) nos rendimos. El individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. No es recomendable intentar alegrar a una persona que está en esta etapa. Es un momento importante que debe ser procesado. Desaparecerá, sólo cuando se haya trabajado completamente el proceso. (Beattie, 1992, p. 64) Es importante mencionar que no necesariamente es una depresión clínica por la que se puede estar pasando, sino más bien un dolor intenso y normal por la situación que se está atravesando.

Etapa de Aceptación: No es un resignado y desesperado darse por vencido/a, tampoco una sensación de «no puedo luchar por más tiempo»… Estamos en paz con lo que es. Somos y nos sentimos libres! Hay integración, es decir puedo desde todo mi ser decir por ejemplo: “estoy divorciada”. Se ha vuelto una parte aceptable de nuestras circunstancias actuales. Creemos que nos hemos beneficiado con nuestra pérdida. Ayuda poder preguntarnos ya no ¿por qué?, sino para qué?, encontrarle el sentido a lo vivido. Es cuando podemos decir que todo está bien, que hemos crecido. Esto lo logramos a nuestro propio ritmo y a nuestra propia manera. Sólo nosotros y nuestro ser superior podemos determinar la duración. (Beattie, 1992, p. 65)

Para terminar, quisiera compartir parafraseada una frase de otra autora, Pilar Sordo, que también toma las etapas de Kübler Ross, aumentando unas y quitando otras y en su libro Bienvenido Dolor, sostiene: “Vinimos a esta tierra a 3 cosas: Aprender a amar lo que más podamos, a intentar dejar huella para ser recordados/as por algo bueno cuando ya no estemos, y a ser felices, que no es un derecho sino una obligación.” (Sordo, 2012 p.176 )

Bibliografía:

Peck, S. (1995). El crecimiento espiritual. Colombia: Emecé Editores.

Sordo, P. (2012). Bienvenido Dolor. Buenos Aires: Planeta.

Beattie, M. (1992) Ya no seas codependiente. España: Editorial Sirio.